Esta es una de las pruebas más decisivas, pues en ella se comprobaba que el coche cumpliera milimétricamente con el reglamento técnico de la competición. Con esto, se comprobó que las dimensiones, el peso, la aerodinámica y demás características fueran válidas.
También tuvimos que justificar el proceso de diseño asistido por ordenador y la manufactura de nuestro vehículo.